Iván Solbes - ilustrador

Diario de Dibujos. Enero - septiembre 2010

en Personal • 07/09/2010

Continúa la serie diaria o casi diaria de dibujos. Puedes seguirla en mi perfil de Facebook o en mi blog.

Cansado de estar siempre a ras de suelo decidí convertirme en gigante y subir a la estratosfera.
En las alturas disfruto de la tranquilidad, contemplo las estrellas y me siento otra persona. También no me entero de nada de lo que sucede abajo y a veces lo echo mucho de menos...

Momentos míticos de la sobremesa del sábado:
visionado de La Dolce Vita (1960). Minuto 7.43.
Acalorada discusión acerca del sombrero de la chica que acaba de entrar en escena buscando pareja para el animado baile. Está estupenda, impecable. Vaya sombrero, será ridícula. Para nada, es lo más, me encanta. Parece un espantapájaros, está horrenda.
Fue breve. Una larga y profunda siesta puso fin a las diferencias de gusto. Concluyó más o menos en la escena del chipirón gigante, 3 horas después...

Desde hace años soy un torreón construido en medio de un inmenso llano. La última noche fue realmente fría y no paró de nevar. El parlamento de mi cabeza, reunido en sesión extraordinaria, no llegó a ningún consenso tras interminables horas de debate.
Amanece en la meseta. Los diputados más jóvenes e idealistas, hartos de tanta palabrería, deciden pasar a la acción y vestidos todos ellos de frac salen corriendo del torreón. Nerviosos y emocionados , conscientes del momento histórico que están viviendo, corren entre la nieve y celebran su arriesgada decisión.

Corazas, armazones, capas, membranas.... se apartan y nos dejan ver el tesoro que protegen. Poco a poco y con extremo cuidado, mucha paciencia.

El sábado tuve la suerte de asisitir en Madrid al concierto de Dead Capo, uno de mis grupos preferidos. Su estilo se enmarca dentro de un jazz enriquecido con mil matices que van del punk a las bandas sonoras de Henry Mancini pasando por el surf, el swing o el funk.
Me alegraron el finde y cono agradecimiento ahí va uno de sus temas... dibujado! en un extremo la banda al completo interpretándolo y al otro yo recibiéndolo.
A parte de mirar su canciones, escúchalas:
http://www.myspace.com/deadcapo

Serie "Mi vida es así". Hoy presentamos...
¡Mi Casa!
Comparto habitación en el Halcón Milenario, estacionado por mantenimiento (no funciona el motor de hiperespacio) en el centro de Madrid, planeta Tierra. En los planos que muestro se puede más o menos cómo está distribuida la nave. Al frente el salón-puesto de mando con la cocina y el comedor. Al fondo los camarotes y baños. El mío en concreto tiene una escotilla que conduce al anexo el cual tiene una gran escotilla que me permite ver el firmamento cuando quiero.
Por si no lo sabiais yo soy Han Solo. Chewaka es más pequeño de lo que pensáis, se alimenta de pienso con gambas y en el baño tiene un cajoncito con arena. En estos momentos se encuentra de misión especial en otra nave. La Princesa Leia nos visita de vez en cuando, su hermano Luke Skywalker aprende a ser un guerrero Jedi muy lejos de aquí, en otra galaxia. Aunque no lo creáis nos hemos salido del guión ya que viajamos con otro compañero, viste de púrpura y lleva un cucurucho, a primera vista podría parecer un Guardia Imperial pero para nada lo es, todo lo contrario. Proviene de un lejano planeta de extrañas costumbres, de ahí su vestimenta. Es el capitán del Halcón Milenario y sin él nada funcionaría.
Juntos recorremos galaxias con el motor de hiperespacio a todo meter, felices luchando contra el lado oscuro de la fuerza...
y nada, eso es todo por hoy, me vuelvo a mi camarote! buenas noches y que la fuerza os acompañe.

Cae la tarde y el Halcón Milenario emprende el vuelo. Hay un kilo de carne en la nevera esperando que llegue alguien y la transforme en albóndigas. Esta noche viajaremos a bordo de nuestra nave a una velocidad de vértigo... esquivando un campo de albóndigas siderales!!
Con albóndigas de por medio la emoción está garantizada, de eso no cabe la menor duda, siempre las recomiendo.

Mi corazón late y late y late y late...
¡aprovecha cada latido!

Érase una vez niño
malcriado
envidioso
mentiroso
y tirano.
Le ofrecieron un dulce y se lo comió. Luego fue a escondidas a la cocina y se los tragó todos. Se puso malo, se hizo caca y tuvieron que limpiarlo. Como agradecimiento volvió a la cocina y repitió la misma operación: aceptar un obsequio, devorar todos los que encuentre hasta sufrir una indigestión, hacerse caca y exigir que le limpien y le cuiden. Y así una y otra vez hasta el infinito.
El niño creció, se hizo banquero y siguió devorándolo todo, haciéndose caca y cuidado por sus progenitores para volver a empezar otra vez.
En estos momentos se ha hecho una caca monumental de dimensiones desconocidas hasta la fecha. Aguarda a que le limpiemos...
Y colorín colorado, esta caca no se ha acabado.

Proclamo una vez más: ¡me encantan los lunes! sobre todo por la mañana, cuando estoy a punto de zambullirme en la semana y en mí mismo. Una vez más intentaré tocar fondo en lo más profundo, a ver qué tal se me da...

¡A partir de hoy y gracias a la ayuda de mi hermana Irene, el diario de dibujos viene en español e inglés!
Para todos aquellos contactos que tienes y no saben español.
El diario de dibujos, el mejor regalo para tus cientos de amigos de Facebook. Gracias por vuestra atención....!

De lejos da el pego, la gente se piensa que ese gigante soy yo!

Mientras que oigo la radio se me aparecen imágenes...
¡Hay que ayudar a Grecia....! ¡todos a ayudar a Grecia!
y yo añado “¡la fiesta debe continuar!”

Al final todo resultó ser un espejismo.
Donde prometían prosperidad, empleo y bienestar sólo veo arena y coches de gama alta oxidados...

Mapa del cuerpo y su periferia.

Por fuera somos suaves y aerodinámicos.
Por dentro complejos y dificilísimos.

Miércoles mitológicos en mi diario.
Hoy presentamos a la Madre Tierra Italia, cientos de millones de toneladas de roca y arena, que duerme su siesta desde hace muchos milenios. Encima de ella está un primo lejano atmosférico, no tan pesado pero no por ello menos inmenso.
Entre esas dos gigantescas masas estamos nosotros, insignificantes, microscópicos! justo en la delgada línea que les separa. ¿Visteis la montaña que ayer se movía en Italia? era el primo atmosférico, que intentó despertar a la Madre Tierra Italia con viento y lluvia. Evidentemente hace falta mucho más que una montaña móvil para que abra un ojo...
Además somos muy pequeños y cualquier cosa nos impresiona.

Los arqueólogos no se lo explican,
tras abrir diez ataúdes de oro macizo encontraron la momida de un joven emperador que siempre estuvo enfermo, cojeaba, apenas reinó y no hizo nada de importancia en su breve existencia...
los sarcófagos que durante milenios guardaron el secreto emocionaron mucho más que el secreto en sí.

El sábado hablé delante de más de 100 personas.
Una imagen de mí mismo invertida se multiplico más de 200 veces en las retinas de todos los asistentes. La lejanía, la cercanía, la calidad de su visión, la edad y la subjetividad de los espectadores hizo que mis repeticiones tuvieran pequeños matices.

Sobre la eterna capa de contaminación que cubre Madrid pasea un coloso de lluvia y nieve cuyo sombrero es una borrasca y como corazón un Whopper congelado desde hace milenios.
Así está esta semana...

Las favelas son formaciones geológicas de hormigón, tienen forma de prisma y sólo vemos la minúscula parte que crece por encima del suelo. El resto se prolonga hacia el centro de la tierra y no para de crecer alimentada por la miseria del mundo.
Además se comporta como una planta, si la pequeña parte visible se derrumba o se echa abajo en pocos días sube el doble de metros, cada vez más y más y más...

¡Somos burbujas!
El mundo es un baño de espuma. Nos mantenemos un tiempo flotando en el aire y acabamos en el suelo unidas las unas a las otras. Las hay más grandes, más pequeñas, semiesferas completas y fragmentos. Las hay que son el centro de todo y se rodean de otras menos relevantes.
Otras siguen flotando por ahí sin rumbo fijo.

El día empezó de maravilla. Por desgracia esta tarde se complicó y sin saber muy bien cómo acabé convertido en un viernes un poco laberíntico. Espero encontrar la salida antes de las 12 de la noche...

Sólo los sábados de madrugada se puede ser testigo de semejante espectáculo de la naturaleza: el vuelo desordenado de las camisas color pastel a rayas o cuadros en medio de la oscuridad violeta fosforescente de las entrañas de una discoteca madrileña.

Esta semana no se me hace larga, ¡se me hace ancha!
Además el domingo está atardeciendo y yo sólo voy por el martes...

Un terremoto asoló mi vida. Si has sobrevivido todo lo demás da igual. Quizás sientes que tus pisos han quedado descolocados pero lo importante es que no te has derrumbado.
Lo mejor es mirar el futuro con optimismo y quien sabe, quizás esta nueva postura acaba siendo más divertida que la rectitud anterior.

Soy un caballo, ¡el Caballo de Troya!
todos los atardeceres me sacan de paseo y me dejan dentro de alguna fortaleza enemiga. Es el mejor momento del día: la impaciencia, la insaciable curiosidad y la espectación hasta que se abre una compuerta debajo de mi morro y puedo contemplar a los extraños seres que salen de mis entrañas.
¡Así me siento todas las tardes que puedo dedicar a mi diario!

Durante siglos las autoridades religiosas de ese país impusieron su moral, exigieron velos, burkas, hábitos... siglo tras siglo las reglas, los codigos y mantos se fueron acumulando sobre la sociedad hasta tal punto que hoy en día forman una gruesa capa perfecta para tener todo tipo de encuentros discretos sin ser molestado.
Lo que se impuso como un inmenso burka al final se ha convertido en un cuarto oscuro muy divertido.

¡Lunes!
¿qué es la semana para mí? intento ordenarla y darle un sentido... esta tarde encontré un paralelismo que encaja a la perfección:
ayer domingo por la noche era un tubérculo, una semilla cualquiera, dormía bajo tierra y mis raices poco a poco se extendían por la tierra. Durante estos días seré planta, de mí depende que mis hojas sean lo más grandes y bien hechas posible. Al final de la semana floreceré pero será por un brevísimo espacio de tiempo, las flores duran poco y en nada pierden toda su belleza. Justo a tiempo polinizaré o seré polinizado, daré frutos que se convertirán en semilla y el domingo que viene todo volverá a empezar...

Somos juguetes,
vivimos en una bañera gigante que es el mundo,
y estamos sometidos a los caprichos de un niño, a veces un poco cruel, que es la naturaleza.

Las travesías en el desierto son buenas. Pasan miles de años, el viento talla tus contornos, los suaviza, las formas se vuelven más amables. Aprendes a perseverar y a tener mucha paciencia. El día menos pensado la espera te recompensa de la manera menos previsible...

Mi memoria, mis recuerdos.
¡Son muchos! se almacenan en gruesos volúmenes en la biblioteca de mí mismo.
Los más antiguos se han ido gastando, estropeando y desencuadernando. Están en los pisos inferiores, a ras del suelo, casi no se conserva nada. Conforme vamos subiendo la cosa cambia, hay más orden y no se ha desclasificado casi nada.
Ya en la cabeza, bien protegida por un tejado y una puerta cerrada con llave, se encuentran mis recuerdos más secretos que hay que pedirme permiso para poder leer.
¡Qué biblioteca tan inmensa...!

Las buenas ideas son un maravilloso helado de fresas y frutas del bosque. Dentro de la cabeza forman preciosas espirales y se entrelazan entre ellas con gran elegancia.
Nadie ha visto el helado rosa y sus preciosas formas. A nuestro mundo apenas llega un recuerdo de lo que fueron, simplemente las gotas del helado derretido que al probarlas nos hacen imaginar lo que fueron cuando estaban bajo cero en lo más profundo de nuestra cabeza. ¡Feliz finde!

Ayer fue domingo por la tarde. Al anochecer cundió el pánico y hordas de ciudadanos se refugiaron en multitud de salas de cine que hay por toda la ciudad.
Los domingos por la noche se llenan de finales coloridos, pero no son reales. Al menos hacen más soportable la sensación de Fin Verdadero que tan presente está en este día.

Si tu cine del domingo es en 3 dimenisones
¡mi mañana del lunes es en 4!

La fábula del día:
Los pajaritos jóvenes eran felices en el País de las Casetas Azules para Pájaros. Había muchas, eran todas muy bonitas y quien quisiera podía vivir en ellas. Un día llegaron los pajarracos despeluchados. Los pajarracos despeluchados tienen la fea costumbre de robar todas las monedas que se les ponen por delante.
Fueron muchos los pajarracos despeluchados que se hicieron un una caseta, cada vez más hasta que no dejaron ni una libre. Y no paraban de meter en ellas todas las monedas que día tras día robaban, sin parar hasta que las casetas, hechas para que vivieran pajaritos jóvenes, se convirtieron en almacenes de monedas.
Es por eso que las casetas del País de las Casetas Azules para Pájaros hoy en día no se pueden comprar de lo caras que son, y nosotros, pajaritos jóvenes, nos hemos quedado posados en una rama muertos de frío.

Fue un día espeso e interminable.
La mejor manera de hacerle frente es... ¡la triangulación! volverse triángulos. Los triángulos son amables, estables, aerodinámicos, siempre encajan bien y juntos forman un resumen de ti mismo muy sencillo y de gran ayuda para aguantarte en un día como éste.

¡Atención!
mucho cuidado al sacar los libros de tu biblioteca de recuerdos. Algunos contienen pensamientos incendiarios. Corres el riesgo de quemarte y de que la humareda que provocan no te deje ver nada más.

Hoy presentamos...
¡el ABC de la situación actual en Oriente Medio!
Bajo una perspectiva axonométrica-infantil:
Josué y Hussein son hermanitos, Josué el mayor y Hussein el chiquitín. Josué y Hussein comparten el salón de juegos de su casa, suficientemente grande para los dos. Desgraciadamente Josué es un abusón, aprovecha que es el más fuerte y le hace la vida imposible a Hussein para de apoderarse de terreno a base de apilar sus construcciones. El pobre Hussein siempre acaba en una esquina aplastado con sus peluches...
La madre de Josué y Hussein no ha intervenido nunca, dejaba hacer a Josué, que además es su hijo predilecto.
Por desgracia para Josué y por suerte para Hussein las cosas van a cambiar porque su madre está empezando a perder la paciencia... ...todos lo esperamos!

El parque del 24 de marzo de 2010.
Todos los días deberían tener un parque. En realidad todos los días son un parque. Hoy lo atravesaron multitud de personas que eran como gotas de agua. En realidad estamos hechos de agua y somos gotas de agua.
Así fue la tarde de tormenta en Madrid el 24 de marzo de 2010.

A veces viene bien convertirse en círculo. Una esfera muscular fibrosa compacta y bien ensamblada. El círculo es una forma natural especialmente creada para protegerse del exterior.
Hoy fui un poco círculo y apenas sobresaía mi cabeza, manos y pies.

Cómo es un día:
un día es una sucesión de pétalos con los colores del cielo. No nos damos cuenta pero giran sin parar, del amanecer al anochecer, y nosotros estamos justo en el centro, con los pies en el vértice.
Somos los protaginistas de una película de infinitos fotogramas coloridos.

Noches de domingo a lunes, las más difíciles para conciliar el sueño.... ayer dormí muy mal, así fue mi madrugada.

Semana Santa en Sevilla.
Tras la vuelta de vacaciones haré como en el colegio, dibujos sobre lo que vi y viví en estos días. Aquí comienza mi serie sobre esta ciudad en su fiesta más importante.
Los primeros pasos que vi. Capirotes color morado, púrpura. Al fondo la imagen de la Virgen iluminada con velas. La calle abarrotada de gente. Capirotes que son cucuruchos, helados de todos los sabores, incluído el púrpura. Entre paso y paso la gente se toma unas cañas. Las cañas se mezclan con los capirotes. De público llaman la atención los señores con corbata y señoras con mantilla, aunque estas sólo la llevan el jueves. Mañana más...

Semana Santa en Sevilla.
Cae la noche, sale una de las procesiones del silencio. Las calles se quedan a oscuras, las velas de los nazarenos sugieren sus túnicas y su desfile. De repente, un politono...

Semana Santa en Sevilla.
Jueves Santo por la mañana. Una de tantas procesiones por el centro de la ciudad. Hace un día espléndido. Desde el cielo despejado Bob Esponja y su mejor amigo Patricio Estrella, ambos llenos de helio, contemplan felices el paso.
(Suceso real).

Semana Santa en Sevilla.
El Viernes Santo, sin duda, es de mantillas y patillas.

Semana Santa en Sevilla.
La Semana Santa de Sevilla de mis recuerdos toca a su fin. La verdadera acabó hace casi una semana. Una interminable fila de nazarenos se pliega hasta el año que viene.
Feliz fin de semana.

Lunes, lunes!!!!
si sigues el diario de mi vida sabrás que mi cama emplea toda la noche en bajar del domingo al lunes como si fuera un ascensor. El lunes comienza la función: el primer decorado es mi dormitorio a las 8.30 de la mañana. Según vaya transcurriendo la semana los decorados irán dejando a la vista todo lo que me aguarda en estos días. Alguna vez he mirado al techo y he intentado comrpender los mecanismos que gobiernan los acontecimientos de mi vida. Es tal el enredo de cables y tramoyas que decidí interpretar mi papel lo mejor posible, merecer el favor del público y llegar al domingo siguiente donde me espera la cama para bajar nuevamente al siguiente lunes.

Este es mi circo, mi circo en internet. Está torcido, parace que se va a venir abajo. Está lleno de cables por todos lados que no paro de poner para asegurarme de que no se venga abajo.
Pero bueno, hay que olvidar estos detalles, el interior es muy bonito y tenéis función todos los días. Y además cuento con la ayuda de dos técnicos en circos de internet para arreglar todas las chapuzas que he hecho en estos meses. En breve será un circo más bonito. Buenas noches y feliz función.

Todas las mañanas, después de la ducha, hace acto de presencia: el armario infinito.
Cajones infinitos, ropa infinita.
Infinitas cosas pueden suceder en el día que comienzas, infinitas opciones, infinitos caminos... aunque no lo parezca es así.
¡Disfruta del infinito desde primera hora de la mañana!

Las baldosas,adoquines y en general todo el pavimento del centro de Madrid está roto o suelto.
Cada mañana voy en bicicleta a trabajar y siguiendo el recorrido de siempre dejo atrás un rastro de baldosas que emiten los mismos sonidos todos los días. Si pedaleas sobre el pavimento móvil de Madrid oirás multitud de pequeñas y agradables melodías de piedra.
Esta mañana, bajando la calle Huertas, el suelo emitía una de mis piezas preferidas. Pensé que las vibraciones de los sonidos de las baldosas viajan al fondo de la tierra y perturban el flujo del magma, de manera que al llegar a Islandia y ser expulsado por el volcán crea unos altibajos en la inmensa columna de humo y cenizas que cubre el norte de Europa, dando lugar a la partitura musical más grande jamás vista...
...y todo gracias a que en el centro de Madrid disfrutamos de un pavimento móvil y musical!

¡Cuántas puertas, cuántos pasillos!
Así es nuestra vida por dentro.
La vida por dentro son pasillos con moqueta azul, paredes amarillas y puertas rojas. Por fuera no hay nada, es negro y gris porque las cosas sólo existen cuando las miramos.
Mirando la vida por dentro vemos cómo cambia, cómo se abren y se cierran puertas que nos conducen a más pasillos. Así transcurre la vida por dentro. La vida por fuera es fruto de la vida por dentro. A mi, una vez más, me lleva a Sevilla, esta vez a la Feria de Abril, donde estaré del miércoles 21 al domingo 30. Intentaré enviar al diario pequeños dibujos como si fuera un reportero de fiestas pero no garantizo nada. Como he explicado, todo depende de la vida por dentro.
Gracias por vuestro interés y buenas noches.

Queridos lectores,
tras una intensa semana que he disfrutado en la Feria de Sevilla me dispongo a retomar mi diario de dibujos. A lo largo de los próximos días intentaré contaros lo que allí sucedió.
Confieso que la experiencia me ha sobrepasado. Necesito un tiempo para descansar y poner en orden todos los recuerdos, sensaciones, escenas... intentar crear imágenes con un hilo argumental. Ha sido mucho lo que allí hemos vivido.
Por ahora adelanto un boceto que he hecho esta tarde: el recuerdo de los giros de las bailarinas. Torbellinos, espirales y círculos que eran la fuente de energía del momento. Poco más puedo adelantar, mañana espero tener las cosas más claras....

Feria de Abril en Sevilla.
Poniendo orden a tantos recuerdos. Nuevo intento para entender uno de los segundos más bonitos de las sevillanas (hay más, ya me meteré con ellos más adelante). El instante en que las dos bailarinas giran y sus faldas forman una sola en lo que parece una cinta de Moebius. Una milésima de segundo que es un punto de referencia, un momento único en el que todo llega, se concentra y se vuelve a expandir. La Fiesta tiene muchas milésimas. Sin duda esta es una de mis preferidas.

Feria de Abril en Sevilla.
¿Qué nos pasó el viernes? parecía un día de feria como los dos anteriores. No se puede medir, ni hacer un mapa preciso que explique el por qué. Un equilibrio fruto de mil casualidades que coincidieron en el mismo momento nos catapultó a todos a otra dimensión gobernada por una lógica incomprensible. Los volantes de la bailarina fueron las estelas que dejamos en nuestro viaje a este mundo efímero y fascinante.
Al día siguiente todo el mundo hablaba de ello...

Nada peor que ir con prisas...
hoy tenía que irme pronto y todo salió mal.
Así que mejor rompo el dibujo y mañana, con tranquilidad, vuelvo a intentarlo.
¡Lo siento!
Abrazos

Feria de Abril en Sevilla.
Fin de fiesta. Anécdotas y sensaciones diversas. Altas horas de la madrugada en una caseta. Dos pares de calcetines rojos y uno de medias verdes de puntillas bailan por última vez la cuarta. Fuera ya amanece. Traje de flamenca verde, lunares blancos, pañuelo y flor morada. Al fondo (esto no sale porque no da tiempo para dibujarlo en una tarde), oculta por la niebla, ;) ,la catedral de Sevilla nos espera para pasear por sus naves vacías antes de caer rendidos en la cama.
¡Hasta el año que viene!

Le invitaron a un crucero de superlujo.
Un crucero con mil piscinas en cada cubierta, piscinas con agua color turquesa.
Pero durante los días que duró la travesía él no hizo otra cosa que estar en la proa, mirando el horizonte tratando de avistar tierra, quizás un lugar desconocido, exótico y diferente.
La gran decepción llegó el día que el crucero finalizó en el mismo puerto donde comenzó.

Grandes tonterías de la sobremesa:
esta es una tarde como otra cualquiera. Peeeeero resulta queee... ¡el chat de Facebook desapareció por varias horas!. Me avergüenza confesar que durante un momento me he sentido como un naúfrago en un bote salvavidas. A través del muro del Facebook he conseguido rescatar a un par de amigos mientras a lo lejos, en medio de la oscuridad, intuía la figura de mi hermana que nadaba hacia el bote. Otra amiga se encontraba más lejos pero no la localicé...
El sentido común ha hecho olvidarme de todo esto con la suficiente brevedad como para no preocuparme. Las tecnologías, como son...
Por cierto, ¡el chat ya está operativo!
:D

Solamente unos minutos, unos instantes al amanecer, es posible ver el gran almacén de la materia oscura y secreta de la noche.
Aquí se guardan todas las noches, todo el tiempo de nuestras vidas del que jamás sabremos nada porque no lo vivimos y no queremos que exista. Una gran montaña de contenedores de materia negra crece por días durante toda nuestra vida. La materia es líquida, viscosa y jamás exisitó. Los contenedores están llenos al límite y suelen rebosarse. La materia es muy sensible a la luz y a cualquier cambio de temperatura, unos grados de más y se pudre desprendiendo un olor insoportable. No es muy recomendable visitar este almacén, por suerte se encuentra en uno de los sótanos más profundos de nuestra memoria.

El niño se pasaba días enteros jugando. Con piezas de madera construía caminos para que sus muñequtios los recorrieran. Inventaba mil recorridos posibles, los cruzaba, uno pasaba por encima del otro, subían, bajaban... era su juego preferido, elegir el destino y el camino de esas pequeñas figuritas. El niño creció y poco a poco se fue haciendo la idea de que él también era un muñequito y que su vida y la de sus semejantes un camino de piezas de madera que se entrecruzan.
Lo que más le aterra es pensar en el niño pequeño y caprichoso que está detrás de su vida y su destino.

Aunque no lo creas:
todas las mañanas desayuno en la cima del monte Fujiyama. Parece mentira pero así es. Delante de la mesa del salón hay un dibujo japonés de este famoso volcán. Cada mañana, mientras me tomo un café, comienza la ascensión del monte recorriendo con la mirada la majestuosa curva de su ladera. Resulta tan agradable que veces pienso que el dibujo sirvió de modelo a la hora de hacer la montaña y no lo contrario que suele ser lo habitual.
Todos las mañanas llego hasta la cima, acabo el café y bajo por la otra ladera. Cada día es diferente, tiene sus matices, el recorrido no coincide al milímetro, los colores cambian con la luz. Nunca es el mismo monte. Un lujo y una suerte la mía, tener el Fujiyama en el salón.

Aventuras victorianas.
Noches de lujuria fracasadas.
El señor victoriano y su recién conquistada amante victoriana se disponían a pasar una noche de pasión desenfrenada pero… ¡ay! no sabía el pobre señor victoriano la que le esperaba.
Miles de refajos, combinaciones y capas aguardaban para ser levantadas. El ansia del señor victoriano por alcanzar sus objetivos no decayó ante semajante panorama y, sin perder un segundo, comenzó su titánica tarea. El rosa y los colores vivos de las primeras capas empezó a tornarse azul, verde, turquesa y azul marino oscuro en caída libre hacia el negro. Intentó volver hacia atrás pero no lo consiguió, ya no sabía dónde estaba la parte de arriba o la de abajo, ambas eran un amasijo de tela revuelta… el señor victoriano desistió y triste, dejó la habitación, abandonando a la amante victoriana perdida entre sus mil capas.
En su memoria conserva la imagen de los pulgares de los pies de la dama, el recuerdo más excitante de aquella noche.

Los bloques del cielo.
Inmensos bloques tridimensionales se apilan en el cielo. La variedad que contemplamos a lo largo del día de hoy en el cielo de Madrid fue memorable. Hizo sol, se nubló, llovió, y hasta granizó. Los bloques se fueron superponiendo en un frágil equilibrio.
El día llega a su fin y los bloques se vuelven de colores cálidos como el magenta, el naranja o el rosa, cada vez más pequeños y livianos. Siguen sosteniendo a los gigantes de arriba. Y lo más sorprendente es que debajo de todo, aguantando y equilibrando el día, hay una esfera que es el sol poniente.
Ah, se me olvidaba, y un par de helicópteros que no dejaron de molestar durante toda la tarde...

¡Pasen y vean, les invito a visitar mi país!
¿Sabían que mi país es una tarta? pues sí, una deliciosa y gigantesca tarta con miles de capas de todos los sabores. Y yo formaba parte del comité de bienvenida, en la superficie de chocolate.
Adelante, bienvenidos a mi delicioso y dulce país, ¡no se apresuren!, todo el mundo disfrutará de una generosa porción.
Confieso que tuve que dejarlo, me llevé una gran decepción un día que, aprovechando que nadie miraba, me di un inmenso atracón de tarta. Empecé a devorar capa tras capa, no podía parar. Tanto comí que llegué a niveles subterráneos que ni el turista más hambriento había alcanzado. El chocolate era negro y espeso, y las bolitas crujitentes no eran nueces ni avellanas. Eran cráneos, tibias y peronés.
Así es mi país, una bonita tarta dulce por arriba y rellena de cadáveres. Conociendo estos ingredientes, ¿cómo voy a animar a la gente a que pruebe una porción?
(Dedicado a este juez tán glotón que no paró de comer hasta que encontró estos ingredientes tan poco habituales en una tarta democrática).

Nada volverá a ser igual. Olvidaros de esta última década, lo que se avecina es completamente diferente, un mundo nuevo. Cuanto antes dejes de pensar en como era tu vida en 1995, 2001 ó 2006, mejor, porque esos días no volverán.
Nosotros ya nos hemos adaptado al nuevo orden que gobernará el mundo tras esta crisis definitiva. Inspirándonos en las economías emergentes hemos decidido seguir sus pasos. Vamos a copiar a los que nos copiaron. Va a ser la revancha, se van a enterar. Construiremos un todo a 100. Además va a ser navegable y equipado con wifi para poder seguir mirando Facebook. Lo llenaremos con artículos de plástico copiados de los chinos y pondremos rumbo al lejano oriente. En China no hay todos a 100 así que un mercado de 1000 millones de personas estará esperando, ansioso por consumir nuestros artículos, copias de sus copias. A ver cómo encajan este golpe.
Nuestro todo a 100 navegable será el buque insignia de la nueva economía.

La maceta cónica maciza gira sobre sí misma a una velocidad de 463 metros por segundo. Lleva así 4500 millones de años. Dentro del cono invertido hay una diminuta cavidad cilíndrica rellena de tierra fértil. Desde hace 200 años crece de forma incontrolada un inmenso cardo, lo que se suele llamar una mala hierba. No se puede tocar porque pincha por todos lados y no es especialmente bonito pero tiene unas flores de colores alegres que llaman mucho la atención.
La planta crece y crece y gira y gira, sin parar. Desde hace unos años amenaza el equilibrio de la maceta. La planta va a lo suyo, no es consciente de nada más, de hecho no tiene conciencia ni nada que le haga predecir su fatal desenlace si la maceta pierde su equilibrio milenario. Gira y gira y crece y crece...
Látima que las malas hierbas no tengan neuronas o algo parecido.

Somos figuras de madera.
Talaron muchos árboles de muchas especies y nos cortaron siguiendo un modelo. Salimos más o menos parecidos. Cada uno de nosotros tiene un tamaño, unas proporciones y un color diferente, lo que nos hace piezas únicas. Estamos apilados haciendo un gran círculo, apoyados unos sobre otros. Los de dentro están más protegidos y los de fuera más expuestos a nuestros mayores enemigos: la humedad que poco a poco nos pudre y lo peor de todo, el fuego que en cualquier momento podría acabar con todos, los de fuera y los de dentro.
Pero como podéis ver nos apoyamos y nos sentimos muy seguros, al menos esa es nuestra sensación.

La mancha de petróleo. Se desliza por tu superficie. Hace curvas, espirales, se extiende con movimientos majestuosos y te hipnotiza. Mientras tanto, la mancha de petróleo sin que sientas nada penetra a través de la superficie hacia lo más profundo de ti. Cuando te quieres dar cuenta es demasiado tarde, estás bien contaminado. Hay que tener mucho cuidado con los movimientos hiponotizantes de las manchas de petróleo...

Dibujo-resumen.
En el territorio de la vida por dentro hoy se pudo ver el viaje a Holanda que voy a llevar a cabo este fin de semana. En la vida por dentro el viaje ya está empezado, vivido y finalizado. Es mucho el espacio que hay entre Madrid y Holanda, por eso se pliega como si fuera un mapa, para caber en un fin de semana imaginario. No hay detalles, sólo colores, todo es resumen, como el dibujo de hoy. Además estoy atacado de los nervios...
el martes que viene algo más elaborado y con datos del viaje verdadero, lo garantizo. Por ahora el único viaje es el de la vida por dentro.

En la playa.
Días enteros sentado en la arena. El mar hipnotiza a todos los que lo contemplan. Pasan las horas, llega la tarde, el sol comienza a ponerse y ahí sigues observando la llegada de las olas, una tras otra con sus sutiles matices de color y altura. El mar tiene su propio lenguaje, es un libro abierto, sin darte cuenta pasas días enteros tratando de descifrarlo. Si eres paciente obtienes tu recompensa, el mar sabe mucho de todo, también de ti. Siempre te contará algo, una pequeña cosita de ti mismo. Eso sí, el esfuerzo, aunque no lo notes, es grande. Pasarás un día leyendo el mar y acabarás rendido, muerto de cansancio pero con ganas de volver a la playa al día siguiente.
El mar guarda muchos de tus secretos y los desvela poco a poco.

En la playa.
Las olas llegan a la orilla y rompen una y otra vez, no paran, así ha sido durante cientos de millones de años, desde que existen los mares y las playas. Antes de romper forman una espiral perfecta. Lo que no sabemos es que su origen está en lo más profundo del océano, en otra espiral. Nacen en espiral, viajan a la playa y mueren en espiral.
Los caracoles siguieron el ejemplo de las olas, nacieron en espiral, viajaron por el mar pero murieron en una cazuela de la que dimos buena cuenta un bonito día en una playa de Cádiz.

En la playa.
Nadamos y permanecemos en la superficie. Todo es claridad y la luz atraviesa el agua creando mil matices azul turquesa, sin duda nuestro color preferido.
Abajo, el abismo y la oscuridad. Nadie se aventura por las profundidades, no nos atrevemos, sólo algunos valientes. Decidieron que para apreciar de verdad el turquesa de la superficie hay que ver el turquesa oscuro y ennegrecido de la noche eterna en el fondo del océano.

Desde siempre,
somos una panda de payasos, mi generación y las que vienen detrás. Se ríen de nosotros, llevamos así toda la vida. Nos vistieron con un traje enorme para que jamás podamos deshacernos de él. Mide más de 30 metros, la nariz tiene 3 ó 4 de diámetro y está pegada a mi cara, es lo único que se ve de mi cuerpo. Vivo atrapado en un traje tan grande como el ego y las espectativas que hace muchos años me vendieron. Atrapados en nuestra payasez eterna lo poco que nuestro atuendo nos permite hacer o expresar es motivo de risas y carcajadas por los que nos rodean.
Sólo hay una pequeña válvula de escape, la margarita que riega con agua. A veces, tras un enornme esfuerzo, conseguimos trucarla y salpicar con nuestra rabia negra y sucia al primero que viene a reirse de nostros. Poco más.

Así fue el tiempo el 15 de junio de 2010 en Madrid: se alternaron nubes, claros, tormentas, viento, cielo celeste y cielo negro con lluvias torrenciales, todo revuelto y cambiando en pocos minutos. Cada franja de color corresponde a uno de estos momentos atmosféricos, y yo siempre debajo de ellos, ahí ha quedado el hueco que ocupaba mi cuerpo. El día de hoy en Madrid, que toca a su fin, fue una sucesión de piezas de miles de colores diferentes. Así suele ser junio en esta ciudad.

Empezó el Mundial para España.
Y empezó muy mal. Pero el Mundial está muy bien, nos da la posibilidad de sentirnos profundamente nacionalistas y desear lo peor a nuestro enemigo al que, en el mejor de los pasos, queremos aniquilar y borrar de la faz de la tierra. Lo mejor de todo es esta locura sólo dura noventa minutos.
Lo que antes fueron los cuadros de batallas hoy en día deberían de ser cuadros de fútbol. En el de hoy contemplamos el segundo anterior antes de que el ejército español sufriera una humillante derrota a manos de Suiza...

Segundo partido de la Selección Española.
El juego va por dentro. Once jugadores y multitud de fichas de colores que hay que ordenar por gamas. Si entre todos consiguen esa armonía el partido está ganado. Quizás hay desbarajustes o colores que no encajan, en ese caso no hay nada que hacer. Para ganar por fuera hay que ganar primero por dentro. Y ayer lo consiguieron.

Sólo para la gente de carne.
Llega el verano. Es tiempo de quitarse la carne y meterla en la lavadora. La carne se enjabona, se aclara y se centrifuga. Queda fresca y suave, el detergente disuelve todo lo malo que acumuló durante el invierno. Nada mejor que empezar esta estación vestido con carne limpia.
Eso sí, sólo para gente de carne.

¡Vuestro suelo es nuestro techo!
empezaron a gritar pequeños grupos del sector medio de la gran estación central, cansados de estar en esa enorme sala espera de color verde e indignados al comprobar que para llegar a los andenes había que pasar por los niveles altos, cerrados y terminantemente prohibidos para nosotros. Nadie entendía nada, nos habían educado para saber cómo coger el tren, nuestros padres, de jóvenes, habían pasado por esta misma estación y según contaban no tenía nada que ver con lo que estábamos viviendo. Se suponía que teníamos todos los papeles en regla. No dejaba de llegar gente y a nadie se le permitía pasar a los niveles altos para llegar a su andén y su tren correspondiente.
La cosa se hacía más llevadera porque en unas pantallas retransmitían los mundiales, mucha gente estaba pendiente, otros protestaban porque pensaban que así nos entretenían y nos despistaban, pero en el fondo daba igual, con o sin fútbol nadie iba a quejarse mucho y ninguno llegaría nunca a coger su tren.
¿Cómo habían llegado esos pocos elegidos a los niveles superiores? nadie lo sabía. Ellos sí que podían pasar al andén. Algunos esperaban su tren contemplándonos desde arriba con aires de grandeza y cierto desprecio. Yo les entendía, desde mi plataforma había mucha gente observando a los que había abajo con la misma actitud. De hecho corría el rumor que por debajo nuestro había muchísimos niveles subterráneos abarrotados de gente, sin luz y escaleras para poder subir. La gente contaba cualquier cosa con tal de pasar el rato y entretenerse. Unos pocos seguían gritando a los de arriba la misma consigna, que de tanto repetirla empezaba a ser cómica. Realmente no tenía ni tiene ninguna gracia.

Cumbre en Toronto.
No se hace público, pero la verdad es que un grupo de bebés gobierna el mundo. Disimulan vistiendo con traje y corbata de adulto, pero ni uno de ellos pasa de seis meses de vida. Entre pliegues y arrugas de su vestimenta, cincuenta tallas más grandes de lo que les corresponde, los puedes llegar a ver. Balbucean cosas incomprensibles, lloran cuando tienen hambre y hay que cambiarles de pañales cada cierto tiempo. No saben nada del mundo porque acaban de llegar a él, pero deciden su rumbo y su futuro.

Fiesta a bordo.
Un galeón con una proa en ruinas y una popa de nueve pisos. Nueve pisos de fiesta con ron. El barco no puede navegar, no sólo porque no esté operativo, es que no fue construido para avanzar ni una milla, sólo sirve para montar fiestas. A la tripulación le da igual, si están ahí es para pasarlo bien. Sólo están para festejar, lo de navegar es prescindible. Mientras dure el barco habrá fiesta.

Parque del Retiro a las 5:30 de la tarde, 40º a la sombra, primera hora de calor en Madrid.
Jugamos a ir por la sombra, como cuando vamos por la calle y sólo se pueden pisar baldosas de un color. De sombra en sombra, con cuidado porque van cambiando y te puedes encontrar en un callejón sin salida. Si pisas sol en vez de sombra te ocurrirá algo terrible.

En el fondo del mar, en verano, con el agua ardiendo, renace la torre de Pisa. La consigna para salir del fango y llegar a la superficie es que todos tenemos que esforzarnos y sacrificarnos. Somos pilares de la torre, cada uno sostiene el escalón del piso donde otra persona se encuentra aguantando el siguiente y así sucesivamente. Poco a poco la torre empieza a crecer y lentamente empezamos a subir por la escalera. Tenemos suerte porque dejamos atrás el fango y sólo hay que aguantar la respiración una temporada más hasta que lleguemos a la superficie.
Algún día podremos respirar, pero el escalón de arriba lo aguantaremos de por vida porque por mucho que subamos la escalera avanza con nosotros. De eso no cabe la más mínima duda.

Tormenta de arena en Madrid.
Viento saharianos cargados de arena del desierto pasaron esta tarde por Madrid. Una densa niebla color ocre cubrió toda la ciudad. En la calle, dos chicas de gran altura paseaban dadas de la mano. Ambas lucían sus mejores joyas: brazaletes, pulseras, collares, diademas y pendientes de oro macizo. Muy poca gente pudo apreciarlo, la atmósfera cargada de arena hizo imposible ver más allá de las pantorrillas. Brazaletes de oro macizo en los tobillos, eso sí lo vimos por unos segundos, lo demás se quedó en especulaciones y rumores. Mal día para pasearse con joyas.

Fuimos sangre. El pasado fin de semana, sin previo aviso y de forma espontánea, nació, creció y murió un gigante en las calles de nuestra localidad. Realmente ocurrió en todas las ciudades de España. Algo se podía ver el viernes, pero entre el domingo y el lunes creció hasta alcanzar un tamaño descomunal. Sin darnos cuenta fuimos sangre. Millones de habitantes se convirtieron en glóbulos rojos y, a través de las calles reconvertidas en arterias dieron vida al gigante, que poco a poco se apoderó de gran parte del centro de la ciudad y más tarde de la ribera del río. Fue allí donde alcanzó unas dimensiones nunca vistas y poco después desapareció sin dejar rastro.
Hoy todo el mundo habla de ello y de lo felices que fueron el pasado fin de semana sientiéndose parte del coloso, aunque fuera en forma de un minúsculo glóbulo. A veces viene bien ser parte de un gigante, aunque no conozcas sus motivos ni su finalidad, si es que existe.

Sufro jet lag. Anoche estuve en El Cairo buscando las Pirámides. Como suele pasar en los sueños, si tienes empeño por alcanzar algo nunca lo consigues. Volví a mi cama a la velocidad de la luz y me desperté a las 6 de la madrugada. Tras un largo viaje de estas características los horarios se alteran y no duermes a las horas que te corresponden.
Esta tarde, desde la oficina, contemplaba el callejón que esta madrugada hizo las veces de pista de aterrizaje. Ahora lo ocupa el servicio de limpieza del mercado con sus contenedores llenos de basura. Y en la esquina, una pequeña multitud hace cola para entrar en la Filmoteca y emprender otro pequeño viaje, en este caso más tranquilo.

Playa del 31 del agosto al atardecer.
Plegar sombrillas y tumbonas, sacudir toallas, quitarse la arena de los pies antes de ponerse las sandalias, repartir los bultos entre todos y caminar. Echar algunas miradas atrás y guardar la última imagen de los castillos de arena que construimos, que en pocas horas habrán desaparecido para siempre.
Sólo quedará la playa, ni rastro de nuestra vida en ella. La memoria guarda todos los castillos de arena de nuestra vida, efímeros en la playa y eternos en nuestro pensamiento.

Un instante, una ola, un instante, una ola, un instante... así es la eternidad del búnker que alguien construyó en la playa. Día tras día. Con mínimas variaciones provocadas por las mareas o el clima. Detalles insignificantes. Algas y mejillones cubren sus paredes de hormigón que a penas están desgastadas después de tantas décadas de olas e instantes.
No hagas un búnker en ninguna playa. Se quedará para siempre, no se moverá ni desaparecerá, siempre estará allí y siempre lo verás, macizo e inexpugnable.

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