Iván Solbes - ilustrador

Guirilandia II

en Photo • 22/12/2008

Segundo episodio de la serie fotográfico-documental "Guirilandia".

Guirilandia es un país que me he inventado; viene del término «guiri», que en el castellano de España es una forma de denominar a los turistas con pocas pretensiones que invaden las playas y monumentos de nuestro país. Es un país que está en todos los países.

En la primera parte de la serie contaba mi experiencia en lo alto de una colina en Angkor Vat, famosa concentración de templos al sur de Camboya y hoy en día uno de los destinos turísticos del mundo más solicitados.

El poder contemplar una puesta de sol subido a unas ruinas en medio de la selva, uno mismo solo frente a la naturaleza, se ha acabado. Poca gente hoy en día tiene el privilegio de verse como si fuera el protagonista de un cuadro de Fiedrich, somos muchos los que queremos experimentar cosas así y seguiremos abarrotando todos los puntos singulares del planeta para tener nuestra pequeña experiencia sublime.
Tras el baño de masas en el templo camboyano llegué a la conclusión de que lo mejor que se puede hacer frente algo así es conformarse con lo que hay y sacarle partido. Desde entonces busco imágenes sugerentes que el turismo actual puede dejar en cualquier lugar del mundo.

Visitando los templos de Nikko, en Japón.
A finales de verano de 2008, al igual que muchos españoles que aprovecharon la fortaleza del euro y los vuelos baratos, tuve el privilegio de pasar unas vacaciones en Japón. Es un viaje que recomiendo mucho; como podréis imaginar Japón es un país inteteresantísimo en todos sus aspectos, desde el más tradicional al más ultramoderno y tecnológico.

Guirilandia II, paseando por Nikko.
Nikko, traducido como «luz de sol», es una ciudad a 140 kilómetros de Tokio. En ella se concentran multitud de templos y santuarios perdidos entre bosques, ríos y montañas. El lugar fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco hace años.

Llegamos sobre las 7 de la mañana, el día estaba nublado y llovía. Aunque era temprano no tardaron en llegar miles de turistas de excursión. Según íbamos subiendo y bajando escaleras me fui dando cuenta de lo precioso de la larga procesión de paraguas de todos los colores en la que estábamos participando.


  Multitudes de japoneses con paraguas -porque por costumbre son pocos los que usarán chubasquero- fueron haciendo y deshaciendo hileras de colores a lo largo de la mañana por las interminables escaleras que comunicaban los tempos. Volvía a ser testigo de la belleza que ciertas aglomeraciones turísiticas pueden llegar a tener.
A continuación os muestro una selección de los mejores momentos que una vez más volví a vivir en Guirilandia:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al cabo de un rato comenzó la segunda parte del espectáculo: dejó de llover y llegaron infinidad de niños de distintos colegios, que para distinguirse unos de otros usaban gorros o pañuelos de colores diferentes.

 

 

 

 

Estando en Japón, rodeado de templos y de ejércitos de tantos colores me vino a la cabeza la película Ran, de Akira Kurosawa.

 

 

Los ejércitos tocaron en retirada y nostros también. Aquí termina el segundo episodio de Guirilandia.

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